“Hope”, “Esperanza”, llámalo como quieras.
“…has de aprender a no tener miedo y saber que algún día morirás. Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar”. (El club de la lucha, David Fincher, 1999; basada en una novela de Chuck Palahniuk)
No hay que tocar fondo para apreciar lo que tenemos, pero sí hay que tomar distancia. No hace falta una gran tragedia para eso. Renunciar a lo material, perder la esperanza en la humanidad (tonteando con el nihilismo), viendo que tú eres insignificante y que el mundo siempre ha estado desequilibrado y lleno de hostilidad. En pocas palabras: conocer el contexto mundial.
Sin embargo, llegar a ese punto, ser consciente de lo que te rodea, te hace valorar más esos pequeños puntos amables y cálidos que aún quedan en la sociedad posmoderna. Para mí la felicidad es muy sencilla. Yo diría que el fin último, la evolución de este pensamiento en mí, desemboca en que mi insignificancia puede ser útil, porque no es tal. Porque siendo consciente de mis propias capacidades y de mi entorno puedo llegar a cambiar “algo” en la gente, crear esperanza de la nada ese es mi objetivo personal-profesional. Aquí o en el fin del mundo (porque no tengo miedo).










Naiara dijo:
3 Febrero 2008 en 12:08 pm
Nunca había sido la musa de nadie … jajaja
Tomar distancia (de ahí mi foto, verse en un reflejo) pero no pensar que eres insignificante.
¿Si pierdes la esperanza en la humanidad luego puedes querer cambiar el mundo? Uff, hay que hace un camino de ida y vuelta complicado, eh?
Aquí o en el fin del mundo ….
tete dijo:
3 Febrero 2008 en 4:42 pm
Es cierto, se puede decir que eres mi musa
tete dijo:
4 Febrero 2008 en 9:45 am
Nadie ha dicho que el camino de ida y vuelta fuera fácil. Ahí está la gracia. De todas formas, sigo pensando que el camino se puede hacer solo, aunque acompañado se allana bastante y gana en matices.